La complacencia: un enemigo al acecho

Está en cada situación de la vida, siempre a la espera para atacar tu punto más débil; la encuentras, cuando estás supremamente confiado sobre una situación o acción, allí es cuando aparece para mostrarte que nunca se debe tener exceso de confianza, porque puedes cometer un error, con consecuencias fatales.

La complacencia se encuentra en cualquier parte, no diferencia entre profesiones, jerarquías ni estilos de vida; simplemente estará a tu lado, buscando el momento justo para salir.

Hoy vamos a explorar un poco sobre este tema para despejar un poco el panorama:

La palabra complacencia proviene del latín, complacentĭa, se define como:

  • “Satisfacción, placer y contento que resulta de alguna cosa”. (Real Academia Española)
  • “Actitud tolerante  de  quien  consiente  excesivamente”. (Diccionario  de  la lengua española. Espasa – Calpe)
  • “Estado de autosatisfacción especialmente cuando no se puede o no se quiere ver un inminente momento de riesgo o peligro”.

Si miramos las tres definiciones, podemos concluir que lo que tienen en común es el estado emocional placentero que resulta de una situación o circunstancia, pero con la carga negativa de que este puede ser irracional, por lo que, no se analiza si está bien o mal:

“Algo  que  puede llevarnos  a  conductas  inadecuadas  camuflado  bajo  el  manto  del  atractivo  de  lo que agrada o se aprueba”. [1]

Ahora bien, podemos decir que estar en un estado de autosatisfacción no es malo, si este se administra de manera adecuada y no afecta nuestra capacidad de racionalidad.

Un ejemplo, un alto ejecutivo realiza un informe para los socios de la compañía de la que labora, al terminarlo, sintió total satisfacción por el trabajo realizado, pero de igual forma verificó si se encontraba en perfectas condiciones, allí evidenció que tenía algunos errores, dándole el tiempo necesario de tomar las medidas correctivas.

Ahora bien, si el ejecutivo se deja llevar por el sentimiento de satisfacción y piensa: “considero que está en perfectas condiciones, por lo que, no lo miraré otra vez”  entregando el trabajo, puede pasar que al otro día, los socios evidencien errores garrafales, provocando que el jefe le realice un gran llamado de atención por no tener la precaución necesaria. Eso es complacencia, un estado de excesiva tolerancia y satisfacción.

Si vamos al plano de la vida cotidiana, podríamos mencionar algo tan normal como cruzar la calle cuando el semáforo se encuentra en “verde”, para paso de peatones sin comprobar previamente la inexistencia del peligro, mirando de un lado para otro,  lo que es una muestra clara de complacencia.

Muy adentro sabes que corres el riesgo de que pueda pasar un conductor imprudente, que no respete la señal y te atropelle, pero por alguna  razón, no analizas, dejándote llevar por el exceso de confianza de que no te pasará nada.

Adentrándonos ahora en el sector aéreo, la complacencia es un factor que NO se debe presentar bajo ninguna circunstancia; se ha demostrado que este es una de las causas más significativas de incidentes y accidentes:

“ Bajo  un  estado  mental  de  Complacencia  el  profesional  actúa  sin  darse cuenta  de  los  peligros  reales  o  no  es  capaz  de  ser  consciente  de  sus  propias  deficiencias  o  limitaciones. Por  lo  tanto,  ésta  se  convierte  en  un  elemento  de  los factores humanos de gran importancia para la seguridad.

“Complacencia  es  la  actitud  del  piloto  inferida  a  través  de  conductas negligentes,  como  no  realizar  controles  cruzados  estándares  o  llevar  a  cabo  una planificación  de  vuelo  o monitoreo  incompletos.  Un  piloto  complaciente  es  aquel que descansa sin lugar a dudas en la creencia que si el GPS o la “caja mágica” está encendida, puede hacerlo todo”.[2]

Si te das cuenta, la complacencia es un factor en el cual NO se debe dejar aparecer, más que todo, en un sector como el aeronáutico donde cualquier error, puede ser catastrófico.

Un piloto, técnico, administrativo, deben ser siempre precavidos, estar atentos a su entorno, nunca bajar la guardia. Aunque se tenga que verificar nuevamente los procedimientos y procesos de la operación así estén en perfectas condiciones. Un riesgo siempre está latente y cualquier error puede desencadenar una serie de eventos desafortunados.

Más que hacer volar una máquina, se transporta vidas, por lo que no hay lugar para la complacencia.

En Helifly, contamos con diversas herramientas para no caer en la complacencia, entre ellas, las listas de chequeo, guías y formatos para realizar todas las actividades  que se requieren en Mantenimiento, a esto se suma que el trabajo realizado es entregado al Inspector Técnico, quien se encarga de la verificación final de que el paso a paso del trabajo se haya realizado basado en las guías.

Por parte de operaciones, realizar un análisis de riesgo operacional previo para comprobar las condiciones del vuelo.

Tener un Sistema de Calidad, ayuda grandemente a combatir la complacencia, ya que, tener un control y un análisis permanente de los procesos y procedimientos nos permite generar estrategias correctivas a tiempo.

Así mismo, contar con diversos canales de comunicación que le permiten al colaborador reportar riesgos que se evidenciaron en la realización de alguna labor.

Pero lo más importante, es inculcar permanentemente la cultura de seguridad, al hacer comprender a cada colaborador la trascendencia de usar las herramientas en pro de la seguridad.

Bibliografía

https://app.box.com/s/pbn0uhkowg

https://www.definiciones-de.com/Definicion/de/complacencia.php

http://a21.com.mx/cambio-y-fuera/2016/04/14/complacencia-ese-animal-maldito

https://app.box.com/s/pbn0uhkowg

 

[1] Tomado de: https://app.box.com/s/pbn0uhkowg

[2] Tomado de:
https://app.box.com/s/pbn0uhkowg

 

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